Adiós al café

Hoy recordé uno de aquellos días en los que solíamos tomar café.
A mi me gustaba cargado de azúcar
-¿tres o cuatro cucharadas?-
-10 por favor.
Tú pensabas que yo solo tomaba café contigo y a mí me gustaba que creyeras eso.
La verdad, yo solía tomar entre 10 y 15 tazas de café diariamente.
Yo pensaba que no te darías cuenta de nada y que seguiríamos igual.
Pero un día tuviste la brillante idea, de ir por un café sin mí.
Aun no puedo olvidar tu cara de sorpresa, cuando me descubriste pidiéndole azúcar a alguien más.
Tú decidiste olvidarme y tomar té con otra persona. Yo por mi parte deje el café y me empecé a tomar jugos.
Ahora me doy cuenta de mi error y te pido perdón por mi actitud, pero tu debes entender que yo estaba bajo los efectos del azúcar.

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