Él siempre me dedicaba canciones, debo admitir que me sorprendía su habilidad de buscar la canción precisa para el momento. Yo solía escucharla una y otra vez, hasta que la letra se desgastaba y las notas se convertían en parte de mi melodía diaria.
Lamentablemente la relación no funciono, terminamos y mi vida se quedo en silencio. Debo reconocer que tomamos la decisión correcta, pero aun así aun extraño ese toque melódico en mis días.
El otro día volví a encontrármelo, en una de esas redes sociales, volvíamos a platicar y a llevarnos bien. Me dijo que me extrañaba y volvió a dedicarme canciones.
Las notas volvían a aparecer y yo era la persona más feliz del mundo. Sin embargo, había algo extraño, las canciones provocaban en mí una sensación diferente, yo quería estar con él, pero eso ya no era posible.
Él aparecía ocasionalmente para dedicarme una nueva canción y yo la escuchaba hasta el cansancio, más de cien veces.
Entonces me di cuenta que empezaba a extrañarlo, que sus ausencias me parecían cada vez mas largas y que empezaba a extrañar sus besos y sus abrazos.
En ese momento se me ocurrió comprar uno de esos Amantes versión 2010, de los que anunciaban en la televisión. Era perfecto para olvidarlo.
Saque mis ahorros del banco, pues eran muy caros, y fui directo a comprar uno. Compre un hombre moreno, alto, guapo, fuerte y de ojos azules, como me gustan. Lo lleve a mi casa y leí las instrucciones; eran algo complicadas y tarde como tres horas para poder encenderlo.
Elegí la opción Amante Amigobio, para tener una relación aparente. Cargue su software con toda la información de mi amado, para que se pareciera a él.
La verdad era una nueva experiencia y era muy satisfactoria, me sentía bien y había dejado de pensar en cualquier otra persona.
Mi Amante 2010 y yo éramos inseparables. Incluso sus canciones eran mejores que las de mi ex novio. Sin embargo, la relación comenzó a hacerse monótona.
Siempre me dedicaba las mismas canciones, pues su disco duro no tiene mucha capacidad, y además sus conversaciones eran aburridas.
Entonces intente formatearlo y volver a ingresar una nueva configuración. Pero el maldito sistema no lo permitía. Desesperada llame a la línea de atención a clientes. Tuve que esperar durante una hora, pues al parecer no era la única que presentaba quejas. Una señorita me atendió de mala gana y me dijo que tenía que llevar a mi Amante a un centro de atención a clientes, donde se tardarían de tres a cuatro semanas en volver a reiniciarlo.
Yo no podía vivir tanto tiempo sin mi Amante, así que colgué el teléfono y decidí volver a intentar ingresar más información. Mi Amante volvió a funcionar eficientemente y sus nuevas canciones hacían que yo me llenara de ilusión.
Pero antes de que pudiera disfrutar sus beneficios, el sistema se sobrecalentó y mi amante exploto.
Aun estoy de duelo ante la perdida de la melodía de mi vida, de mi amado, de mi Amante y de mi dinero.
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